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Arratzu aún conserva pequeñas joyas forestales entre las que debemos destacar el robledal, auténtico vestigio forestal de la comarca.

Este robledal merece una especial atención puesto que es una masa forestal no intervenida por el ser humano. Si bien el origen de este espléndido robledal parece ser la política de renovación de plantaciones forestales de finales del siglo XIX, su posterior abandono favoreció la evolución ecológica del robledal hasta su madurez.

El robledal de Arratzu representa lo que fueron los antiguos robledales medievales, con árboles de gran porte y altura y un sotobosque diverso y abundante. La vida está presente en el robledal desde el suelo hasta la copa de sus árboles, conformando un auténtico santuario forestal dentro del contexto de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Tal es la riqueza de este pequeño robledal, que la Diputación Foral de Bizkaia decidió comprarlo, con el fin de perpetuar este espléndido bosque que nos retrotrae a un paisaje forestal que dominó gran parte de la Historia de Euskal Herria.

En Urdaibai los robledales existentes constituyen masas de pequeña extensión. Aquellos que no se encuentran profundamente transformados forman pequeños rodales de robles en etapa juvenil. El robledal de Arratzu cuenta con una extensión de unas 3,5 hectáreas. Y en realidad, es un bosque compartido con el municipio de Mendata. Este robledal es de los denominados “Tantaiak”, es decir, plantaciones forestales antiguas orientadas a la producción de largos fustes de madera para la construcción civil o naval, y por lo tanto, no sujetas a trasmocheo.

Arratzu es uno de los doce municipios de la comarca que aporta todo su territorio al patrimonio común de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Junto a su rico patrimonio cultural, Arratzu dispone de uno de los mejores paisajes de campiña atlántica de Urdaibai, el mejor robledal de toda la Reserva de la Biosfera y uno de los mejores conservados de toda Bizkaia.

El robledal de Arratzu se encuentra en un área ecológico-natural de gran interés. En su entorno encontramos gran parte de los elementos que han configurado históricamente el medio rural vizcaíno desde la Edad Media hasta la actualidad.

Así pues, podemos encontrar en un radio de 300 metros la ferrería de Olazarra (Arratzu errota), el molino de Olatxo, la casa torre de Montalbán, la Iglesia de Santo Tomás y su casa cural, el puente románico de Artzubi y un interesante tramo de la calzada medieval correspondiente a la ruta costera del Camino de Santiago. Pocos espacios disponen de tantos elementos culturales de interés en un territorio tan reducido.